domingo, 26 de junio de 2011

Escrito hace unas semanas.

nunca, nunca hay que ser del todo sincero. ¿es esa acaso la realidad?
hace un par de meses una relación de ya casi cuatro años y un poco más terminó de manera improvista y casi fatal. y es que dentro de todas la variaciones que tiene la vida, el corte de esa historia, fue una de las tantas bajadas y subidas a las que nos transporta
nuestro diario vivir.
fue tal vez, un mal entendido, una palabra forzosa y poco clara, delimitó la corriente de los pensamientos y las divagaciones a las que me enfrentaba en aquel entonces. las mujeres, o al menos yo, solemos ser impulsivas y un poco “pasadas de rollos”, a lo buen chileno, pero supongo que es parte de nuestra naturaleza. no utilicé las palabras que quería, y menos se entendió lo que intentaba expresar. los eventos que posteriormente sucedieron, claramente, no fueron como yo los esperé.
ariel se fue, cansado de mi ciclos, cansado de mis reacciones, cansado quizás de mi, quizás el tedio envenenó la relación hasta desgastarla por completo.
pero, ¿quién tiene la razón? dicen que es bueno, en cierta forma, confiar en las decisiones que uno toma desde el corazón. estoy intentado seguir con la vida normal, entre comillas claro. me considero una persona que es capaz de orbitar tranquila y sin contratiempos día a día frente a las adversidades, pero últimamente no he tenido ganas de nada. no dependía de el mi felicidad, pero tal vez, era parte de ella. no puedo negar que ahora tengo más tiempo para pensar, escribir, leer ver cortometrajes por internet y hasta tocar guitarra, puedo salir a beber algún tipo de liquido con las amigas que van quedando, conocer gente, explorar los rincones de valparaíso por las tardes, viajar en metro una y mil veces en compañía de la extraña soledad, que por estos días
invade mi cuerpo, me hace escribir estás cosas y compartirlas.
tengo la esperanza de que él y yo podamos ser grandes amigos, de esos que quizás ya no existen en la tierra, pero podemos intentarlo.
volver a renacer en algún momento de las cenizas de una amor, que hoy, bajo este temporal de más viento que lluvia, me invita a recordar escenas olvidadas, imágenes guardadas, cafés a medio servir sin azúcar, tabaco escondido en alguna pipa, montañas y montañas de textos que él inspiro, y que sigue inspirando.

martes, 21 de junio de 2011

domingo, 19 de junio de 2011

La mosca

No hay razones para creer la veracidad de esta historia.
Sentada en un rincón, ideándose la manera de salir del mapa, comenzó a planear donde iría a parar después del posible..."escape".
Quizás podría pasearse descalza y volátil, sin miedo a los prejuicios, por entre los platos con fruta en la cocina que veía a través del vidrio húmedo y transparente.
Tal vez podría caminar sin recuerdos entre la gente, tratando de no llamar la atención de no sentirse presa de cada mirada de incertidumbre y poco oportuna.
Podría quizás frotar hábilmente las manos en señal de vigililancia completa, perpetua, perfecta.
Pero CLARO, ninguno de estos eventos podrían ocurrir si no sucedía lo otro...el Escape.
Desastrosos movimientos manifestaba inútilmente al contacto con el vidrio. Sabía de todas formas que no obtendría el resultado deseado, así que mientras la agonía la llenaba saboreó el infortuno destino.
Sopesó dos opciones: O se dejaba caer al intenso contacto con el extraño liquido de la botella o simplemente esperaba a que algún borracho del puto universo viniera en busca de más borrachera, sacara el maldito corcho, la tomara del ala y la dejara libre, sin contratiempos, pero claro, demasiado utópico para su realidad.
¿Y ahora qué?
Se paralizo el reloj sin el sonido del zumbido, silencioso pero molestoso de aquel entonces.
Nadie esperaba nada de ella afuera, sin embargo, deseaba salir.
¿Qué podemos describir del universo de este díptero ...?
Sonaba lejos y casi taciturno el revoloteo de las alas de una mosca perdida, mareada, extasiada, loca.
Al fin se dejo caer, se dejó caer en su cama, con su bolso, sus audífonos, sus cigarros.

Esto no es una elegía

Tú me recuerdas el prado de los soñadores,
el muro que nos separa del mar, si es de noche.
Tú me recuerdas, sentada,
ciertos sentimientos
que nunca se sabe que traen en las alas:
si vivos o muertos.

Me quito el rostro y lo doblo
encima del pantalón.
Si no he de decir tu nombre,
si ajeno se esconde
no quiero expresión.
Suelen mis ojos
tener como impresos sus sueños risueños
Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja,
la Catedral sumergida en su baño de tejas.
Tú me recuerdas las cosas, no sé, las ventanas
donde los cantores nocturnos cantaban
amor a La Habana.

Esto no es una elegía
ni es un romance, ni un verso:
más bien una acción de gracias,
por darle a mis ansias
razón para un beso,
una modesta corona
encontrada en la aurora.

Tú me recuerdas el mundo de un adolescente,
un seminiño asustado mirando a la gente,
un ángel interrogado,
un sueño acosado,
la maldición, la blasfemia de un continente
y un poco de muerte.
(1977)

Tener

Tengo un círculo atrapado en las manos, el sonido me carcome las sienes y no me deja seguir caminando.
Tengo un Sol atrapado en los pies, me sostiene durante las tardes, al ponerse entre las montañas, me cubre suave y fragilmente.
Tengo una canción atrapada en la espalda, me clava sus desafinaciones contemporáneas a tiempo...
Se une con el Sol, en un círculo vicioso.
Da vueltas en cada esquina, me grita en cada puente, me despierta en cada parada.

sábado, 18 de junio de 2011

AutoBio

Hola, Soy Carolina.
Nací el 18 de diciembre de el año 1992 después de Cristo, claro.
Un amor incompleto despertó mi faceta literaria hace ya casi 5 años.
Escribo, por que simplemente disfruto leyendome. Forma de conocerme, quizás.
Salí una vez del país, si mal no lo recuerdo, el paseo fue a Argentina, un clásico.
No me gusta leer, osea si, pero me aburrió leer tanta mierda por tanto tiempo, e intento buscar cosas
nuevas cada día, hueás complejas como dice la gente erudita.
No me gusta la Jalea, y menos esa cosa horrible y dura que queda cuando la haces mal, y el movimiento con la cuchara nos es uniformemente perfecto al momento de maniobrar el polvo de color sobre el agua caliente y las tazas de agua fría.
Me gusta andar en bicicleta, hago siempre el mismo recorrido, voy a comprar en ella, salgo a mirar las calles, los perros me ladran , pero da lo mismo, es mi amiga, no me habla pero puedo desquitarme con ella. Me sostiene, me deja andar rápido, me mantiene cuando me canso, no me deja...incondicional.
Estudio Castellano en la Católica de Valpo, no sé por que elegí la carrera, tal vez por la literatura y el deseo de querer revolucionar la educación, pero eran pendejadas, quiero hacer otra cosa con mi vida.
Ahora, pienso seriamente en dar la prueba de nuevo, y elegir otra hueá, así de simple.
¿Es la ley de la vida, NACER, CRECER, ESTUDIAR, Y TRABAJAR?
Es cuestionable.
No tengo pega, pero la estoy buscando, mi vieja no me da ni uno, y esporadicamente vendo libros, o trabajo en una lavandería.
Me gustan todos los colores menos el rosado, es hueco y llorón. No estoy para esas cosas.
Últimamente estoy todo el día en el computador, escribiendo y describiendo a la gente, intentando comprenderla, pensado hueás, creando mundos que me gustaría vivir. No es que viva en la ficción claro, pero quizás me siento mejor ahí, que en la cotideneidad de la efímera vida.
Aveces me aburre la gente, me aburre en serio, la encuentro hueona, y prefiero estar sola.
Solía tener muchos amigos, pero ya no están , tiran pa' su lado, y aquí te quedas, con la música y las ganas de querer hacer algo más con tu tiempo libre.
Tuve una relación con Ariel, duró cerca de cuatro años. Fui feliz con el, no sé que pasó para que todo se fuera la chucha de un día a otro. Supuestamente somos amigos, me llama de vez en cuando por que sale gratis, yo también le pregunto como está, siempre me responde "bien".
Mi pieza está llena hueás en las paredes, casi todo es color verde, no es mi favorito, pero al menos me agrada.
Pasó horas viendo Cine, de cualquier tipo, lo que venga me acompaña.
Me gusta la lluvia, y el viento. Me gustan las galletas de chocolate, aunque en chocolate solo no es mi amigo, me da alergía y todo lo demás, ronchas, espinillas, etc.
Aveces no tengo ganas de levantarme por la mañana, algo le falta a mi vida, y no sé que es.
Hace poco invertí en unos audífonos, no soporto escuchar música, y menos a Morrissey , con unos audífonos de poca calidad.
Me agrada vivir el presente, me agrada la soledad de cada momento, me agrada beber café, lucky strike rojo, por supuesto, y regar las plantas cuando siento que lo necesitan.
Creo que soy feliz, no le pido mucho a la vida. ¿eso es mucho pedir?