domingo, 19 de junio de 2011

La mosca

No hay razones para creer la veracidad de esta historia.
Sentada en un rincón, ideándose la manera de salir del mapa, comenzó a planear donde iría a parar después del posible..."escape".
Quizás podría pasearse descalza y volátil, sin miedo a los prejuicios, por entre los platos con fruta en la cocina que veía a través del vidrio húmedo y transparente.
Tal vez podría caminar sin recuerdos entre la gente, tratando de no llamar la atención de no sentirse presa de cada mirada de incertidumbre y poco oportuna.
Podría quizás frotar hábilmente las manos en señal de vigililancia completa, perpetua, perfecta.
Pero CLARO, ninguno de estos eventos podrían ocurrir si no sucedía lo otro...el Escape.
Desastrosos movimientos manifestaba inútilmente al contacto con el vidrio. Sabía de todas formas que no obtendría el resultado deseado, así que mientras la agonía la llenaba saboreó el infortuno destino.
Sopesó dos opciones: O se dejaba caer al intenso contacto con el extraño liquido de la botella o simplemente esperaba a que algún borracho del puto universo viniera en busca de más borrachera, sacara el maldito corcho, la tomara del ala y la dejara libre, sin contratiempos, pero claro, demasiado utópico para su realidad.
¿Y ahora qué?
Se paralizo el reloj sin el sonido del zumbido, silencioso pero molestoso de aquel entonces.
Nadie esperaba nada de ella afuera, sin embargo, deseaba salir.
¿Qué podemos describir del universo de este díptero ...?
Sonaba lejos y casi taciturno el revoloteo de las alas de una mosca perdida, mareada, extasiada, loca.
Al fin se dejo caer, se dejó caer en su cama, con su bolso, sus audífonos, sus cigarros.

2 comentarios:

  1. Te invitamos a pasarte por nuestra mirilla...
    http://laotramirilla.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  2. que interesante manera de tomar un hecho tan cotidiano, y lograr transformarlo de esa manera, mas encima con un giro que logra dejar una sonrisa

    ResponderEliminar

Cuénteme ¿qué le parece?