miércoles, 3 de agosto de 2011

El Radio

Caminamos sin llamar la atención, no teníamos mucho que esconder.
Poseía escondido en el bolsillo del pantalón unos dados que se había robado del local de juegos de la esquina anterior la excusa fue : tener un nuevo adorno para la ventana.
Yo llevaba unas botellas vacías, unas manos vacías, una duda intransigente.
Algo me hacia falta.

No había perros en la calle, ni prostitutas, ni autos que se las llevaran. Tampoco había luces encendidas en las habitaciones de las casas, borrachos tomando vino en caja, ni tampoco colectivos para volver a esa hora a nuestras respectivas moradas.
-Tendrás que quedarte conmigo.
Me miró extrañado, pero tenía brotando sensatamente una sonrisa en el rostro.

Concluimos avanzar, hasta la botillería más cercana estaba a unas 10 cuadras de donde nos encontrábamos, yo no quería seguir bebiendo, solo quería vender las botellas, el viejo del local nos había contado que las compraban a 400 cada una.
Gran idea.

El frío de la noche llegó a ser incalculable.
Luego de obtener lo que queríamos, compramos una cajetilla de cigarrillos y unos fósforos.
Después de la primera calada, pasó un radiopatrulla, nos realizó un control de identidad. (Recordé que había perdido mi billetera en el metro hace unos días.)
Mi compañero aquella vez, le mostró sus documentos. No tuvo problemas, no estaba ebrio y yo tampoco.

Era inservible evadir la mirada del paco, me inquieté un poco.
¿Qué diría frente a sus preguntas?
Nada, ni siquiera yo sabía quien era.






1 comentario:

  1. caro, cachai q te copié la música en el blog... me inspirai caleta cabraaa (L)

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