Ocho palabras que caben en la palma delirante de la mano que afloja frente a cada gesto de imperfección.
Siete alivios inconclusos que demuestras la veracidad de los hechos volátiles.
Seis avistamientos en piedras pequeñas que te llaman a creer al mejor, algo que hable con sinceridad y sin vejámenes.
Cinco son las letras del teclado que desenvuelven mis pensamientos incontables veces.
Cuatro son las paredes que absorben el miedo y la estabilidad de las sábanas.
Tres son los presentes que nos toca caminar en cada momento.
Dos son los ojos que dentro de toda su complejidad te hacen crear mundos e interpretar las verdades.
Uno es el sentido de la vida, tu tiempo y el de nadie más.

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