lunes, 26 de septiembre de 2011

Juicio


Frente a nuestros quebrantos -que se produjeron con simpleza- nos comportamos de manera quieta e indiferente.
La clemencia durante el <ahora> no tardó en llegar.</ahora>
Con un parvo trozo decolorado de desconsuelo, te oí omitir toda proporción homogénea de sesudas palabras.

<olv></olv>

Como en una especie de tregua –queramos o no – puedo desentrañar cuanta filosofía barata –básica- aspiraste a entregarme con tu valioso tiempo.
Gracias, gracias ¿ para qué te molestaste tanto?

<lo siento="" es="" casi="" fatal="" huir="" de="" tu="" actuar.="" parece="" iron="" escarnio=""></lo>

Cómprate un arrecife, si quieres te regalo mi ínsula.
Vuelve a nacer entre el frenesí verde de lo que te mueve.
Bebe sin decirme una vaso lleno de paroxismos tangibles.

<te conozco="" tan="" bien=""></te>

No hay  duda de que el simulacro de nuestro juicio y posterior condena a muerte será en el Puerto en unas semanas más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuénteme ¿qué le parece?