Pretende no conocerme tanto, guarda tus expectativas y arranques para cuando quieras retornar a casa.
Si es que llegas no me saludes, detente a mirarme, tan solo destéllame, tu boca podría ser algo más que sonrisas.
No me mires, guarda tus ojos para la noche que se avecina.
No me hables, guarda tus palabras para una canción, quizás un escrito amordazado de sentimientos.
No dialoguemos, las señales sobran.
No me abraces, no es necesario tanto contacto. Arrebuja entre tus brazos algo más que calor <color, incluso>.
No me recuerdes, ni siquiera cuando te sientas solo. Quizás no sea necesario evocar la presencia que conmigo se relaciona, estaré ahí de todas formas.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar