Anoche la marca de las estrellas quedaròn como huellas en mi sofá. Mis pies fríos lanzarón destellos de hielo por sobre el piso flotante.
Los libros intentaban no quejarse en donde estaban, nadie quería leerlos ni siquiera tocarlos, aún así gritaban descosoladamente a algún ojo atrevido que se animara a adorarlo.
Cuentos latinoamericanos, 16
Página 201. Costa Rica.
Agarré mi bolso traído de nuestros orígenes, Osorno, quizás Puerto Montt, regalo de la mujer quien hoy por la mañana tomó las gazas de bondad y condujo hasta la salvación de las heridas de quizás que bicho extraño andante por mi cabeza y mi cuerpo.
Puede ser que el Sol hoy me ilumine en el viaje por Erràzuriz.
Quizás la Música alivie la angustia. Y el Rock me haga vibrar.
Tengo la sensación de estar entre un parénteis , como si la línea pepertua del tiempo corriera, corriera, corriera y no me dejara caminar tranquila entre sus deseos y misterios.
Dejo plasmado aquí, que , no es que yo no quiera moverme, es que el tiempo no me deja.
Tampoco lo puedo atrapar. I-M-P-O-S-I-B-L-E.
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