lunes, 23 de mayo de 2011

Ciudades

Las grandes ciudades deberían borrarse de los mapas de la mente. Y tanto da que se llamen Barcelona o Nueva York, Madrid, Tokyo, e incluso Santiago, aunque esta última no tenga tanto liderazgo ni comparaciòn con las otras. 
¿Qué se puede esperar de ellas? 
Las grandes ciudades son bestias dormidas cuando las ves a distancia, pero al mismo tiempo es como si estuvieran haciendo digestión. Su inmóvilidad en la peor mentira. Ahí, debajo de ellas, se mueven millones de personas riendo, cantando, llorando y también muriendo de angustia miedo y represión. 
Todo está ahí, pero tu no lo ves. Cuando estás en la ciudad eres una minúscula parte de ella. 
Cuando estás lejos eres solo testigo de unos cuantos milagros, entonces viene el cuento de filosofar sobre tonteras adecuadas al caso. 
Supongo que en el fondo, igual me gustan por eso. 
Dentro de ella nadie espera nada de mí, salvo lo que quiero hacer yo con mi vida. 
Si no me conocen, me pueden gritar si saber si oígo o no, aunque la mayoría de la gente grita igual, y no les importa. 
Nadie va a prestarme atención, solo si le robo su espacio vital, o si se siente amenazado. 
Las grandes ciudades están llenas de nadie. Así que pese a todo, son fantásticas. 
Sí, las contempla y te acojonas. Te pones a pensar y es como imaginar la muerte y la eternidad sin ti. 
Osea, Demasiado. 

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