Se consume lentamente, cada aspirada es una nueva idea, cada ceniza, una que se va.
Cada trozo de tinta al descubierto es un pequeño espasmo de debilidad, mientras sentada
a la deriva de la corriente que entra entre la cortina y el visillo, se consume otra vez.
El círculo comienza a girar, cuadradamente.
Cuatro esquinas, sobre cuatro paredes de cartón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Cuénteme ¿qué le parece?